[ Quiero Ser Modelo ] Las Agencias que vendían humo a cambio de dinero y sueños rotos, parte II

Proseguimos. Si quieres leer la parte anterior pulsa aquí.

Como comentaba, la primera vez que fui el panorama no me gustó nada. Esto fue porque en aquella agencia metían a 4 fotografos en el mismo estudio que fotografiaban unos “3 minutos por persona” a los 20 “modelos” (o más) que por allí pululaban, y a los que supuestamente teníamos que enseñarles a posar mientras les hacíamos su Book.

Los modelos en general no me parecieron apropiados, eran gente normal, de a pié, que no creía (desde mi visión objetiva y lo que sabía sobre el tema) que llegaran a más. No entendía este funcionamiento de externalización y hacerlo todo rápido y me quedé a cuadros con lo de “hazle algunas fotos durante 3 minutos en diferentes poses y cambias de modelo”. Era muy caótico porque cuando te empezabas a adaptar al modelo y sus formas, y él a ti, la cosa tenía que cambiar de nuevo y volvías a tener que hacer los mismos recursos con otro modelo y así succesivamente.
No podíamos cambiar las luces, ni experimentar cosas nuevas en el estudio. Las poses eran muy básicas porque no daba tiempo a más. Pero yo me negué y empecé a cambiar cosas, a procurar aprender con lo que tenía y saltaron chispas…
Me enteré que querían todos los originales de todas las fotos y que retocaramos fuera “pero que no nos esforzáramos mucho”.
La verdad, aprendí a ser más perspicaz y rápida observando las aptitudes de la gente, pero con dos días tuve suficiente para esto.
Poco después los compañeros (o al menos alguno) empezó a tener un cierto resquemor en contra mío porque igual creían que les iba a quitar el puesto.


Subí algunas fotografías a mi página personal (siempre con el permiso de los modelos que salían) y amenazaron con denunciarme por ello.
Algunos chivatazos por parte de los compañeros hicieron que las cosas empeoraran y entonces descubrí gracias a algunas personas que conocí por allí que los “modelos” pagaban una cuota (bastante grande) para que les ayudaran (supuestamente) y que nunca recibían las fotos.
Hablé con varios modelos y les dije que salieran pitando de ahí, que fueran a otras agencias. Recuerdo que esto se dio porque un día decidí quedarme con una chica, la que me parecía más válida, más tiempo de lo normal, y así hacerle unas fotografías más que al resto (que nos pudieran servir a ambas). Hablando con ella me quedé muy a disgusto con la agencia y decidí que no iba a ir más y que me iban a oir.

No sólo se estaban aprovechando de mí (pues no me estaban ofreciendo nada a cambio de las horas que estaba yo aportando y de mi trabajo fotográfico) sino que se estaban aprovechando de todas las personas que pasaban por allí.

Aceptaban a cualquiera siempre que pagara la cuota, sin filtros, sin restricciones. Lo peor es que muchas personas llegaban allí como última opción, esperando cerrar puertas, pero estas personas no les dejaban. Al hacerles crees que podrían enseñarles, llevarles a ser modelos y darles trabajo, muchas de estas personas se aferraron fuerte a su sueño y no les importaba pagar una cuota fuera de lo normal para poder llegar ahí. Pero nunca llegaban.

Yo me llevé una mala experiencia, se quedaron muchas de mis fotos, las utilizaron para hacer sus propagandas y sus anuncios, subieron su caché. Y ya no solo por las fotografías en si, sino porque la compañera de la que anteriormente hablaba se sintió amenazada y empezó a intentar pisar mi trabajo y marcar terreno, intentó hacer mejor su trabajo y se lo regaló (y se lo regala) a ellos.

Aprendí mucho: aprendí que no hay que confiar en nadie si no firmas papeles que corroboren nada, porque las palabras se las lleva el viento.
Aprendí que la mayoría de negocios se basan en intentar engañar a las personas, en convencerlas de que van a cumplir sus sueños gracias a estos negocios que te veden humo, que te alejan de la realidad.

Esto no sería malo si realmente no te dejaran ir, no te soltaran desde los aires y cayeras en picado… no sería malo si no habláramos de los sueños de chicos y chicas jóvenes, que intentan luchar con fuerza en un campo en el que nunca llegarán a nada de lo que esperan…

Esto me enseñó a tener la necesidad de ayudar en lo que pueda a esas personas, pues yo también soy una de ellas y han intentado frustrar mis sueños más de una vez, y no es justo. No es nada justo.

¿Cómo hacerlo? Os lo relataré en la tercera parte de este post. Gracias por leerme.

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